14/04/2018
Balonmano

El Ciudad Encantada masacra al Guadalajara y se quita de encima a uno de sus rivales por Europa (32-26)

Los conquenses fueron muy superiores en el derbi a un Guadalajara que fue arrollado en la segunda mitad por Maciel, Doldán y Thiago Alves

Derbi Ciudad Encantada Guadalajara

Sorprendía antes del partido ver el autobús el Ciudad Encantada aparcado entre las dos pistas exteriores del polideportivo El Sargal. Hubo que esperar hasta el final del partido para comprender que eso no era un autobús, sino el ovni  con el que habían llegado a Cuenca unos extraterrestres que se enfundaron el traje del conjunto local para liquidar al Guadalajara en un derbi que se saldó con un 32-26 tras un partido que solamente tuvo un color, el gris de la zamarra de los soldados de Lidio Jiménez. El aficionado comienza a sospechar también que el lugar donde estaba estacionado el vehículo conquense es en realidad una pista de despegue desde la que el año que viene saldrá algún avión, rumbo a algún destino europeo.

El Ciudad Encantada fue superior desde el primer minuto ante un Guadalajara que anda últimamente con la moral quebrada. Posiblemente los alcarreños tenían en Cuenca su última oportunidad de coger el tren a Europa. El conjunto conquense fue un revisor que les apeó por no tener billete y además les confiscó el equipaje para embarcarse él en el viaje.

La afición conquense, ávida de triunfo en el derbi, consiguió el objetivo de crear un ambiente lo suficientemente intimidador como para que al Guadalajara le cojeara su habitual precisión a la hora de hacer circular el balón con velocidad. Víctor Vigo estaba incómodo, como se siente uno cuando otra persona está leyendo el periódico sobre su hombro y lo notó el conjunto alcarreño, al que le costó siete minutos estrenarse en el marcador. Aprovechó el Ciudad Encantada, riguroso  en defensa, para empezar a distanciarse mediante contraataques de Perovic y Hugo y aquello puso todavía más nervioso a los visitantes. Mellado erró dos veces al intentar fusilar a bocajarro a Maciel con una escopeta de feria y Chema Márquez vio rápidamente dos exclusiones que limitaron su participación únicamente a tareas ofensivas. También sufrió esta misma amenaza Colo Vainstein, que supo controlarse a pesar de jugar durante todo el encuentro con un punto rojo sobre su frente.

Durante todo el primer tiempo manejó ventajas de dos o tres goles un Ciudad Encantada que, a pesar de ser mejor, no terminaba de deshacerse de un Guadalajara que aguantaba los tirones, esperando que en algún momento los de Lidio soltaran la cuerda. Sin embargo, no aflojaba un conjunto conquense en el que ningún jugador regateaba esfuerzos. Canyigueral, Nolasco y Óscar Río incrementaron con sus goles la presión a un Guadalajara que se agarraba al partido para no caerse con el mismo esfuerzo que Cary Grant a las efigies del Monte Rushmore en Con la Muerte en los Talones. Un gol de Pedro Fuentes al filo del descanso permitió que la ventaja  conquense no superara los tres goles.

Había sobrevivido el equipo de César Montes durante 30 minutos pero tras la reanudación se encontró con un rival  avasallador, que nunca se cansaba de golpear. Las primeras embestidas llegaron de parte de Doldán, que unas veces es acorazado que aplasta y otras verso de una lira pero de una forma o de otra siempre lo hace lindo y efectivo. Apareció también la versión más intimidadora de Leo Maciel, profesor Xavier que lee la mente del atacante antes de que se produzca la jugada. Al Guadalajara comenzó a costarle seguir el ritmo de un Ciudad Encantada que se iba de cinco goles.

Un par de paradas de Hombrados animaron al Guadalajara a no hincar la rodilla, pero los conquenses tenían preparada una traca final, la irrupción de Thiago Alves en el guion a golpe de metralleta. Depredador hambriento que salía a cazar tras mucho tiempo defendiendo su cueva,  el brasileño abrió sus fauces en este segundo tiempo. Para los alcarreños fue como ser un Stark invitado a la Boda Roja. Las  banderas carmesíes de la Furia Conquense ondearon durante varios minutos después del partido celebrar el baño de sangre morada. Todavía no se ha conseguido nada, pero tras los dos partidos ganados esta semana al Ciudad Encantada se le está poniendo una cara de triunfador que va a ser muy difícil de borrar. Su sonrisa, pase lo que pase, seguro que quedará indeleble.

CONSULTA LA GALERÍA DE IMÁGENES

Liberbank Ciudad Encantada: 32

Maciel (portero); Hugo López (2), Dutra (3), Colo Vainstein (2), Óscar Río (5), Perovic (2), Doldán (6) -siete inicial - Kilian Ramírez (p.s), Mendoza, Thiago Alves (8), Canyigueral (2), Nolasco (2) y Limonero.

Quabit Guadalajara: 26

Hombrados; Sergio Mellado, Chema Márquez (8), Agustín Vidal (2), Víctor Vigo (3), Bozalongo (1), Nacho Moya (2) - siete inicial- Eceolaza, Parra (3), Sergio ‘Tibu' Valles (2), Javi García (4), Pedro Fuentes (1), Víctor Montoya, Alberto Sanz, Dani Sedano y Javier Casanovas.

Árbitros: Rodríguez Estévez y Rosendo López. Exclusiones para los locales Colo Vainstein (2), Thiago, Hugo López (2), Perovic y Doldán y para los visitantes Márquez (2), Mellado, Víctor Vigo y Agustína Vidal.

Marcador cada cinco minutos: 3-0, 4-2, 7-4, 8-6, 12-9, 15-12 (descanso )18-14, 19-15, 23-17, 27-20, 29-24 y 32-26.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 26 de la liga Loterías Asobal disputado en el pabellón polideportivo El Sargal de Cuenca ante 1.300 espectadores. totalmente lleno. El club  rindió homenajea antes del inicio del partido a la asociación de discapacitados Apromips por su 25 aniversario, en un acto en el que participaron el ministro de Justicia, Rafael Catalá, entre otras autoridades de la región y de la provincia de Cuenca.

 

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