27/05/2017

El Ciudad Encantada deja su sinfonía inacabada tras un cruel y retorcido empate con el Anaitasuna (26-26)

Tras una remontada con Leo Vial y Agustín Vidal con protagonistas, el Anaitasuna se llevó un punto y la plaza europea tras una pérdida de Colo y una retención del balón de Thiago castigada con siete metros

La épica composición que el Liberbank Ciudad Encantada ha escrito durante esta temporada tuvo un desenlace más cruento que el Cantar de los Nibelungos. Los conquenses se quedaron a menos de treinta segundos de hacer historia después de exprimirse para levantar un partido que se había puesto muy cuesta arriba. Pero convertirse en leyenda es una carga demasiado pesada, como bien pudo descubrir Frodo cuando llevó el anillo hasta el monte del destino y el vértigo hace que tiemblen hasta unas piernas tan robustas como las de  Colo Vainstein. El Anaitasuna aprovechó ese temblor en el final del partido para poner el 26-26 que deja al Ciudad Encantada sin quinta plaza. Sin sueño europeo. Sin final feliz a su cuento de hadas.

Ninguno de los más de 1.500 espectadores que se reunieron en El Sargal olvidará este día. Antes del partido los aficionados ya habían recibido a los jugadores a su llegada al pabellón con canciones, pasión y fuego. La grada se abarrotó y donó todo su aliento a los jugadores hasta el último momento, aunque el miedo escénico y el suspense del argumento también agarrotaron las gargantas en los momentos más tensos. Los miembros de la plantilla del Anaitasuna hablarán a sus nietos de este encuentro como del día que escaparon de Alcatraz.

El Ciudad Encantada realizó un serio arranque aunque pronto descubrió que iba a necesitar toda su pólvora para doblegar al portero Nordlander, que era totalmente inmune a la presión ambiental, un témpano que no se derrite en el desierto. El sueco se exhibió en la primera mitad sacando contraataques a Sergio y Hugo López y ganando duelos en seis metros a Doldán. Los navarros se hicieron con el mando gracias a su portero, los latigazos de un Mikel Aguirrezabalaga que sacó en Cuenca su versión más efectiva y el impúdico talento de  Oswaldo Maestro. Los visitantes comenzaron a coger ventaja ante un Ciudad  Encantada encogido por la ansiedad y si no dejaron sentenciado el partido antes del descanso fue por la insumisión al poder navarro de Leo Vial, comandante en jefe de los conquenses desde la portería en el que era su último partido en El Sargal. El derroche de paradas  y liderazgo del brasileño impidió la debacle de un Ciudad Encantada que se marchó al descanso cuatro goles abajo después de fallar innumerables penaltis y contraataques ante Nordlander.

Los de Lidio Jiménez se volvieron fieros como el león herido cuando volvieron del vestuario. La defensa del técnico conquense agrupó filas, dejando el lanzamiento de larga distancia como única vía hacia el gol posible para el Anaitasuna, que tuvo la fortuna de contar con grandes especialistas en esa materia como Ceretta o el ya citado Aguirrezabalaga. Al empeño de Leo Vial en convertir en realidad el Sí Se Puede que entonaba la grada se unió el enorme paso adelante que dio Agustín Vidal en esta segunda mitad. El enorme partido que hizo el argentino merece la Orden de Mayo, la Cruz de San Fernando y la Legión de Honor y este jugador al que tanto se le ha atizado al menos le quedará el pequeño consuelo de ser uno de los héroes más destacados de la guerra perdida, el máximo resistente de los últimos de Filipinas, en su despedida de Cuenca. Tras varios intentos del Ciudad Encantada desperdiciados en contragolpes fallidos,  Vidal logró poner a un gol de los conquenses cuando quedaban diez minutos de partido.

El Anaitasuna demostró fortaleza mental elogiable en este tramo final del encuentro en un escenario del que otro hubiese querido salir huyendo. Resistían los navarros pero la inercia empujaba hacia la victoria a un Ciudad Encantada que empataba la contienda con un gol de Colo desde su campo a puerta vacía y se ponía por delante, como no podía ser de otra forma, por medio del inconmensurable Agustín Vidal.

En cuatro minutos le dio tiempo a Leo Vial a salvar en dos ocasiones al Ciudad Encantada, como el superhéroe de película que llega a tiempo para salvar a dos personas al filo de la muerte ubicadas en distintos sitios de la ciudad. Una intervención suya a falta de teinta segundos convertía en oro un gol de Doldán en la acción anterior. Para sacar el billete a Europa había que aguantar el balón treinta segundos. La ruleta del balonmano dio entonces un último y retorcido  giro. El Ciudad Encantada no pudo ni con la presión del Anaitasuna ni con la de la historia, que se cebó de forma retorcida con los conquenses y convirtió en víctimas a dos de sus jugadores bandera. A Colo se le escapó el balón y Thiago estuvo a punto de recuperarlo pero fue expulsado por retenerlo, acción castigada por el reglamento como sabotaje cuando faltan treinta segundos y sancionada por el reglamento con siete metros. Oswaldo Maestro acertó desde esta distancia y el último ataque desesperado del Ciudad Encantada terminó con un disparo fuera de Nolasco que no entró por mucho que las 1.500 almas del Sargal lo desearan.

Con este dramático final terminó el partido. El golpe ha sido duro porque lo del Ciudad Encantada este año ha sido un revolución frustrada, el golpe de estado de un equipo pequeño que ha estado codeándose con los grandes hasta los últimos 14 segundos del curso, que acaba con la misma desazón que sintió el brigadista británico David Carr por el desmantelamiento de la milicia del POUM en la película Tierra y Libertad, pero también con el mismo mensaje que lanza antes de volver a Inglaterra: No pasa nada, ya llegará nuestro día.

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LIBERBANK CIUDAD ENCANTADA: 26

Leo Vial (portero), Colo Vainstein (5), Doldán (3), Thiago Alves (6), Nolasco, Sergio López (2), Vuk Perovic (2)- siete inicial- Kilian Ramírez (p.s.), Canyigueral, Mendoza, Hugo López (1), Agustín Vidal (5), Rafa López (1), Nico López Rey (1) y Anselmo Cano.

HELVETIA ANAITASUNA: 26

Nordlander (portero), Bazán, Garza, Mota, Ceretta (2), Aguirrezabalaga (8), Oswaldo Maestro (4)- siete inicial- Sergey Hernández (p.s.), Gastón (1), Etxeberria (2), Nadoveza (1), Kisselev, Chocarro (3), Miguel Goñi (2), Ander Ugarte (3) y Jokin Jiménez.

Marcador cada cinco minutos: 2-1, 4-4, 6-7, 8-10, 9-11, 9-13 (descanso), 12-14, 14-16, 16-19, 18-20, 23-23, 26-26

Árbitros: Iniesta Castillo y Soria Fabián. Exclusiones para el local Vuk Perovic y para los visitantes Aguirrezabalaga, Oswaldo Maestro y Garza en tres ocasiones, por lo que fue expulsado. Roja directa en el último partido a Thiago Alves  por Acción de Sabotaje.

Incidencias: Partido de la trigésima y última jornada de la liga Loterías Asobal disputado en el pabellón polideportivo El Sargal ante 1.500 espectadores.

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