16/09/2018

El Barcelona no da opción a un Liberbank Cuenca al que noqueó en la primera mitad (43-22)

En la segunda mitad los visitantes leyeron mejor el partido en ataque y tuvieron buenos momentos en defensa, lo que permitió acotar la magnitud del desastre 

Leo Maciel

El FC Barcelona no dio opción este domingo al Liberbank Cuenca, al que venció por 43-22 en el Palau Baulgrana en un partido de esos que más que un encuentro deportivo fue una pesadilla para los visitantes, especialmente en una primera mitad de las que se catalogan para olvidar.

A pesar de comenzar el partido con un anecdótico 0-1 gracias a Moscariello el equipo de Lidio Jiménez pronto se convirtió en un pelele en manos de los catalanes. La clave estuvo en las continuas pérdidas de balón, bien por nervios o por errores aparentemente injustificables, o por la inteligente estrategia defensiva de los locales. Apostaron por permitir huecos y pases a pivote y extremo que acababan siendo trampas mortales, balones recuperados y transformados en gol gracias a las contras.

El Cuenca no se encontró en ataque salvo en alguna honrosa excepción. Lanzamientos a media distancia que no daban resultado e incapacidad para afrontar el uno contra uno, para penetrar y recuperar el peligro de antaño.

Por detrás la cosa no fue mucho mejor. Contra las contras, valga la redundancia, poco que hacer. Y si se dejan huecos en el centro de la defensa a auténticos genios del balonmano es prácticamente imposible contener la sangría. Para más inri, cuando se hacían las cosas como mandaban los cánones surgía la potencia rival, la técnica inesperada, el gol imposible de parar.  Los Abelló, Ulrich y Syprzak estaban para pocas bromas. 

Así las cosas a los diez minutos de partido la distancia era de seis goles, 8-2. La brecha, lejos de coserse, supuraba cada vez más desaparición hasta alcanzar los diez goles en el minuto 17 con un 14-4.

El Ciudad Encantada estaba noqueado por los enormes méritos ajenos y los preocupantes deméritos pocos. No era perder sino cómo se estaba perdiendo. Los cambios en la portería de Kilian por Leo o la entrada de Nolasco y Doldán, los tiempos muertos reiterados... nada, nada provocaba el efecto deseado y se llegó a la mitad con un 24-7 con olor a chamusquina, a récord y a desastre.

La segunda parte no fue para enmarcar pero tampoco de museo de los horrores. El Bacelona leventó el pie del acelerador y el equipo conquense fue capaz al menos de recomponerse y de armar sus jugadas sin quedar al albur de lo que decidiera su rival. En ataque emergieron Colo y Dutra leyendo mucho mejor la pizarra del partido y consiguiendo, poco a poco, algunos tantos con los que maquillar el marcador.

A ello también ayudó una defensa que volvió intermitentemente por sus fueros, por la intensidad y rocosidad que le han dado fama y clasificación europea.

Así no se consiguió recortar distancias pero al menos que hubiese más intercambios de goles y que la derrota no siguiera las proporciones de la primera mitad. Algo más de acierto desde los seis metros en momentos clave hubiese ayudado a que el marcador fuese algo menos dolorso.  Así, con esos mimbres se llegó a 43-22. ¿Lo mejor? Que ya se ha pasado el trámite, que a la segunda jornada ya han pasado por el dentista y que tienen las mandíbulas listas para morder la siguiente pieza. 

Estadística del partido 

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