19/06/2018

Discurso en la Junta Directiva del PP de Castilla-La Mancha

Queridos compañeros:

Tras los acontecimientos ocurridos como consecuencia de la moción de censura interpuesta por el PSOE y apoyada por Podemos, y los partidos independentistas y de izquierda radical de la Cámara, incluido Bildu, nuestro Presidente Mariano Rajoy decidió que había llegado el momento de poner fin a su mandato como presidente del Partido Popular.

Durante sus años como presidente, Mariano Rajoy ha protegido la independencia de nuestro partido frente a las injerencias de cualquier poder fáctico y ha liderado la unidad de todos aquellos que creemos a sangre y fuego que el proyecto del Partido Popular representa a la mayoría social de nuestro país.

Bajo su mandato, nuestro partido ha sido siempre el mejor espejo de los intereses generales de los españoles. De todos.

Tras la pérdida de las elecciones generales en el año 2004, Mariano Rajoy se hizo cargo de un proyecto político que, como hoy, defendía la unidad de nuestro país -el proyecto nacional más antiguo de Europa-, un sistema constitucional único en nuestra larga historia como nación y la igualdad de derechos, deberes y libertades de todos los españoles.

Un proyecto político para un país de ciudadanos libres e iguales que disfrutamos de un Estado de Derecho construido sobre la concordia y la reconciliación, sobre la tolerancia y la libertad.

Fueron 8 años en la oposición defendiendo nuestros principios, muchas veces en soledad, pero los españoles quisieron recompensar nuestra coherencia y nuestro trabajo y nos dieron su confianza: Primero en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011 y después en las generales de diciembre del mismo año.

Durante esos años, la tarea emprendida por el Gobierno del Partido Popular  ha sido seguramente una de las más arduas e ingratas, si no la más, de las que haya abordado ningún gobierno de la democracia.

Una crisis económica devastadora, como ninguno de nosotros había conocido, un estado de emergencia nacional en el ámbito de las cuentas públicas, la espada de Damocles del déficit y de la prima de riesgo pendiendo sobre nuestras cabezas, una situación de tragedia social con miles de  mujeres y hombres perdiendo sus empleos a diario y el estado del bienestar al borde de la quiebra.

Vivíamos en un clima de desesperanza y pesimismo como no había conocido nuestro país en decenios.

Con todo esto lidió Mariano Rajoy y los resultados de su gobierno son por todos conocidos.

Tras esa primera legislatura, llegaron las elecciones del año 2015 y después las del 2016, con victoria del Partido Popular en ambos casos. Sufrimos un serio desgaste por la dura tarea de Gobierno y por el inmenso daño que nos causaron los casos de corrupción, pero los españoles nos prefirieron antes que a ningún otro partido.
Ya en esta legislatura, se consumó la traición del golpe separatista por quienes gobernaban la Generalidad de Cataluña. Y hubo que tomar decisiones, y Rajoy las tomó:

Apartó al Gobierno que había actuado contra el orden y la ley establecidos, promovió las acciones judiciales pertinentes y asumió la tarea de aplicar por primera vez en nuestra democracia el art. 155 de la Constitución.

Y lo hizo, en la forma más adecuada a los intereses de España, que no del Partido Popular, convenciendo a otros dos partidos, reacios hasta el último minuto, de la necesidad de asumir la gestión de la Generalidad y de despojar a un Gobierno, que actuaba en clara violación de la ley, de los atributos que la Democracia le había otorgado como gobernante de la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Pasaron los meses y, después de complicadas negociaciones, se logró un acuerdo de partidos muy distintos para aprobar los que habrían de ser los presupuestos de la consolidación económica y social de nuestro país.
Unas horas más tarde, se produce la moción de censura y, por primera vez en España, gobierna quien perdió las elecciones, no una si no dos veces, la segunda con una diferencia de más de 50 escaños respecto al partido más votado, el PP.

Ésta, de forma muy resumida, es la herencia de esfuerzo y tenacidad, de coraje y confianza en el futuro de España que el Gobierno del Partido Popular ha dejado a los ciudadanos de nuestro país.

Por todo ello, la Junta Directiva Nacional del Partido Popular, convocó un congreso extraordinario que tendrá lugar los días 20 y 21 de julio.

Desde el momento mismo en que supe de la decisión de Mariano Rajoy, me he planteado cuál habría de ser mi determinación para el momento venidero y sobre todo, sobre qué fundamentos debía adoptarla.

Lo segundo ha sido fácil para mí: la decisión solo podía estar basada en la convicción de lo que es mejor para mi partido y, por añadidura, para mi país.

Lo primero, el qué hacer, he querido que estuviera despojado de cualquier pretensión personalista que, por muy defendible o justa que pudiera parecer, no fuera la más beneficiosa para el futuro del Partido Popular.

Y he tomado una decisión. La he consultado con mis amigos, muchos de ellos compañeros del Partido Popular a quienes tanto debo; la he consultado con mi familia, con mis seres más queridos.

Y he adoptado esta decisión, no sin antes meditar también sobre mi experiencia profesional y política, sobre todo lo que me ha conducido hasta aquí. Hasta el día de hoy.

Conozco en profundidad el Estado. Como abogada del Estado, me formé durante años en la arquitectura jurídica y en el funcionamiento de la Administración Española.

Fui consejera laboral y de Asuntos Sociales en la Embajada española en Washington: allí tuve la fortuna de ser testigo, por primera vez en mi vida, de lo que años más tarde me confirmaría mi agenda internacional como ministra de Defensa: de lo poco conscientes que somos a veces los españoles de la inmensa admiración que en el mundo proyecta la nación española.

Volví a España, a mi casa, y fui subsecretaria de dos Ministerios, el de Administraciones Públicas y el de Interior: desde este último cargo viví de lleno los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004, uno de los momentos más terribles y dolorosos de mi vida.

Pasó el tiempo. Vivo con el orgullo, el mayor de toda mi vida, de ser la Secretaria General del Partido Popular, y vivo con el honor  de ser la primera mujer que asumió ese cargo en la historia de nuestra formación.

Conozco, en todos los rincones de España, pues en todos ellos están implantados las sedes del Partido Popular, a cientos, miles, de hombres y mujeres que día tras día se levantan con una noble aspiración:

Trabajar por sus compatriotas desde la defensa de un modelo de sociedad donde la libertad y la solidaridad caminan de la mano.

Hablo de los militantes de este partido, nuestras bases, el tesoro del Partido Popular, nuestro principio y nuestro final, nuestra fortaleza, lo que nos hace invencibles.

Militantes que entregan sus energías a la construcción de una sociedad libre, abierta e integradora, donde cada ciudadano tiene el derecho a aspirar a la vida que le comporte más felicidad, y hacerlo protegido y defendido por sus autoridades dentro del marco constitucional que entre todos nos hemos dado.

Lo veo a diario, conozco muy bien este partido y no hay día que no me llene de orgullo.

Me he equivocado en muchas ocasiones, pero creo humildemente que la responsabilidad y el sentido del deber me han llevado en muchas otras a comportarme como se esperaba de mí: Defendiendo el buen hacer de tantos luchadores del PP. Dando la cara por la honorabilidad de unas siglas que se han visto injustamente salpicadas por quienes ni las respetaban ni nos respetaban a los cientos de miles de afiliados del PP.
He vivido momentos muy felices en nuestro partido, también muy duros e ingratos.

Me he enfrentado a individuos que nos engañaron a todos. Individuos que robaron a nuestras espaldas. Individuos que ensuciaron con sus delitos las siglas de nuestro partido. Individuos que ya están donde deben estar.

He dado la cara y siempre la daré. Me la han partido unas cuantas veces, lo sé, pero siempre me he vuelto a levantar. Lo he hecho gracias al cariño y el aliento de cientos y cientos de compañeros.

He dado la cara, y siempre la daré, por todo aquello en lo que creo, porque por encima de mi interés personal, por encima de cualquier consideración o cualquier cálculo sobre el perjuicio a mi imagen, por encima de cualquier instinto de autoprotección, estaba mi partido, estabais vosotros, mis compañeros, y estaba la honorabilidad del proyecto político que hoy es más necesario que nunca para liderar el futuro de España.

He tenido el orgullo de ser la primera mujer presidenta de mi Comunidad Autónoma, una región diezmada por la gestión socialista que tuvo que afrontar las situaciones económicas y sociales más difíciles que se recordaban.

Sé lo que es ganar elecciones. Y ganarlas frente a viento y marea. Y ganarlas cuando todo el mundo decía que era una causa perdida. Y ganarlas por dos veces en una región donde el partido socialista se había impuesto siempre desde el inicio de la transición.

Las ganamos juntos, todos nosotros, después de reconstruir desde la primera piedra el Partido Popular de Castilla-La Mancha, de devolverle entre todos la autoestima, la fe en sus posibilidades, la determinación de la victoria. Y ganamos las elecciones después de presentarnos a unos primeros comicios en 2007 donde nuestro único objetivo era preparar el camino de una futura victoria.

Y así fue. Cuatro años después, en 2011, el Partido Popular se alzó victorioso por mayoría absoluta. Y volvimos a ganar las elecciones en 2015, y nos quedamos a pocos votos de la mayoría absoluta,  y si no pudimos gobernar fue a causa de los pactos urdidos entre perdedores, su forma preferida de llegar a las instituciones, como todos los españoles han podido contemplar de nuevo en el Gobierno de la nación.

En el último año y medio, he tenido el privilegio, imborrable, de ser ministra de Defensa de España, de dirigir a los Ejércitos españoles.

He sentido el orgullo de compartir las vivencias de nuestros soldados, en Afganistán y en Malí, en Somalia, Yibuti e Irak. He sentido la emoción de escuchar los acordes de nuestro himno nacional en Senegal y en el cuerno de África.

He peleado con uñas y dientes por los intereses españoles en Bruselas, convencida de que era lo mejor para Europa. He recibido el profundo agradecimiento de países empobrecidos que sienten una eterna gratitud hacia la solidaridad del pueblo español, hacia la defensa que abandera nuestra nación por la causa de la libertad.

Hoy, queridas amigas y amigos, siento que todo lo que he vivido, toda mi formación y toda mi experiencia acumuladas han sido la mejor preparación que podía tener de cara al paso que estoy a punto de dar.

Hoy, con sentimientos mezclados de responsabilidad y de ilusión, de confianza y del sentido del deber, desde la llamada al servicio y desde la fe inquebrantable en el futuro del Partido Popular, quiero anunciaros que presento mi candidatura a la presidencia del Partido Popular.

Me presento a presidir el Partido Popular, desde la humildad, desde la experiencia y desde la ilusión. Me presento para liderar y para servir al Partido Popular, para serviros a todos y para servir a España.
Porque, por encima de todo, creo apasionadamente en nuestro proyecto político, en nuestro espíritu reformista, en las señas de identidad de un partido que representa por encima de cualquier otro la pasión por la libertad.

Estoy preparada. Ofrezco la garantía de mi experiencia, de mi capacidad de trabajo y de mi ilusión. Creo en el futuro del Partido Popular y me presento para dar la batalla con todas mis energías en un momento decisivo para nuestra formación y para el futuro de España. Porque la suerte de ambas están unidas por un lazo que nunca podrá nadie quebrar.

Me presento a liderar y a servir al Partido Popular, a serviros a todos vosotros y a todos los españoles. Me presento para reivindicar nuestro liderazgo y recuperar la unidad del centro derecha español. Me presento para ganar, ganar, ganar y ganar. Para ganar las elecciones generales, para ganar las elecciones autonómicas y locales, para ganar las elecciones europeas, para volver a reunir a una sólida mayoría social en torno al Partido Popular.

Sé muy bien lo que tengo que hacer y lo haré. Y os pido vuestro apoyo, el de todos los militantes del Partido Popular.

Me presento porque voy a situar nuestros valores, el orgullo de nuestra ideología, en el frontispicio de nuestro proyecto político. Porque encarnamos la defensa a ultranza de la libertad, la libertad del ser humano, la lucha frente a toda clase de opresiones, chantajes y tiranías.

Encarnamos la defensa de la historia y la verdad frente a quienes quieren retorcerlas. Y la verdad es que hubo terroristas y asesinos y la verdad es que la democracia ha terminado con ellos. Ninguna concesión existirá para los que provocaron tanto dolor. Los héroes de esta lucha siempre serán las víctimas del terrorismo y los héroes de nuestro partido siempre serán nuestros compañeros que dieron su vida por la democracia en libertad de todos.

Algo se ha dicho y se ha escrito estos días sobre algunos motivos apócrifos de mi candidatura. Quiero aclarar que una decisión así no se toma a la contra. Hoy presento un proyecto integrador donde todos cabemos. Porque no entiendo nuestro partido sin sus afiliados, sin sus juntas locales o sin sus presidentes provinciales.

Ofrezco a mis compañeros, a todos los presidentes autonómicos del partido y a todos los presidentes de gobiernos un programa que tendrá en cuenta las singularidades de cada uno, un programa centrado siempre en España y en el interés general del conjunto de los españoles.

Hemos tenido y tenemos magníficos equipos de gobierno y no se puede desaprovechar tanta experiencia y tanta vocación y entrega. A todos ellos y a todas ellas, sin ninguna excepción, les ofrezco sumarse a una empresa que es de todos.

Eso es lo que ofrezco: un proyecto claro para España. Esto es lo que ofrezco: un proyecto fuerte y ganador. Creo que somos una de las grandes naciones del mundo, una sociedad abierta y orgullosa de haber construido una democracia a la altura de las mejores. Creo en una nación unida, solidaria y plural, una nación fuerte y tolerante, una nación apasionada que mira con orgullo su largo pasado y se lanza al futuro con arrojo y determinación.

Creo firmemente que ahora tenemos una gran oportunidad por delante, que podemos mostrarnos a los españoles con toda la grandeza que tiene nuestro partido, con la verdad por delante y con el valor y la determinación del que sabe que su causa es buena y justa.

Me presento porque sé que juntos conseguiremos las metas que nos propongamos.  Porque vamos a ofrecer a los españoles un programa político ilusionante y solvente, realista y ambicioso, que no escatimará ningún esfuerzo para lograrlo.

Creo con orgullo y sin complejos en las señas de identidad de nuestro partido, que es y seguirá siendo el primer partido político de toda Europa.

Queridos amigos,
tenemos un legado que vamos a engrandecer. Nos centramos tanto en la batalla frente a la crisis que nos dejamos por el camino muchas cosas.

Somos un partido valiente, abierto, fuerte e integrador, que recoge lo mejor de la herencia del humanismo cristiano, que combina tradición y modernidad, que cree en la economía de mercado y en el poder regulador y redistribuidor de un Estado que cuida siempre de los más desfavorecidos y ofrece oportunidades para todos.

Me presento para defender la unidad de España. Para defenderla de los chantajistas, de los extremistas y de los separatistas. Os propongo que defendamos con uñas y dientes, desde la fuerza de la razón, la soberanía nacional, la supremacía de la ley y la igualdad de los españoles.

Me presento para defender nuestro proyecto constitucional y parar los pies, desde la fuerza de nuestros principios, a los proyectos disolventes de ruptura y disgregación. Me presento para hacer frente a quienes pretender malograr nuestra larga historia como nación. Para delatar la futilidad y la injusticia de algunas estrategias de apaciguamiento y contemporización hacia quienes solo quieren romper España.

Estoy preparada, lo estoy. Sé lo que es gobernar. Me siento orgullosa de conocer muy bien nuestra formación. Y quiero ser la primera mujer que


presida el Partido Popular y la primera mujer que presida el Gobierno de España.

Porque ha llegado el momento de la mujer.

Me siento  agradecida de formar parte de este gran partido, donde tantas mujeres han sido referente en la defensa de la Igualdad. De nuestro partido han sido las primeras alcaldesas, las primeras presidentas de Nuevas Generaciones, la primera defensora del pueblo, las primeras presidentas de Comunidades Autónomas, las primeras presidentas  del Congreso y Senado o la primera comisaria y vicepresidenta de la Comisión, nuestra añorada Loyola de Palacio.

Todas estas mujeres  han abierto camino a tantas mujeres como yo. Siento que me han transmitido la antorcha para presentarme a liderar y servir a este gran partido.
Esto es lo que hemos hecho siempre las mujeres del PP: abrir camino.

Un partido en el que siempre hemos defendido una igualdad real, no solo teórica, entre mujeres y hombres.

Hoy más que nunca defendemos una igualdad real que ya es imperiosa en un siglo XXI que nos demanda avanzar hacia un modelo de convivencia de roles compartido donde todos podamos hacer realidad nuestro proyecto de vida.

Queridos amigos,
Un país que se precie necesita de muchos elementos de vertebración, sin duda el más importante es la educación. Una educación como motor de cambio generacional, en la continua búsqueda de la excelencia, basada en la cultura del esfuerzo y la solidaridad y que garantice a los padres su libertad de elección.

Una educación en valores que enseñe a nuestros jóvenes lo que fue, es y puede ser nuestro país. LO que fue, es y puede ser nuestro país.

Una educación que preserve y cuide todas las lenguas de España y que garantice el conocimiento y el uso en libertad de nuestra lengua común, la que hablan más de 560 millones de personas como lengua en todo el mundo, el castellano, el español.


Me presento para proteger y dar seguridad a nuestros mayores, para garantizarles la pensión ganada a lo largo del trabajo de toda una vida. Me presento para cuidar a los más desprotegidos de nuestra sociedad, a los golpeados por el infortunio, me presento para garantizarles una tranquilo porvenir de dignidad.

Me presento para revitalizar y rejuvenecer nuestro partido, para abrir los cuadros dirigentes a los jóvenes de nuestra formación. Ellos no son el futuro, son ya el presente de nuestro proyecto político. Sé gestionar equipos, sé sumar fuerzas, sé integrar apoyos. Quiero aunar experiencia y juventud, solvencia e ilusión, abrir los brazos a la sociedad civil, recibir savia nueva,  regeneradora, reconstituyente y renovadora.

Sé lo que tenemos que hacer: esto no es un experimento ni un salto al vacío. Os propongo sumar lo mejor del pasado y abrirnos al futuro.

Ofrezco, desde la humildad y la llamada al servicio, una propuesta de integración y de suma positiva para nuestro partido. Ofrezco mi mano más firme contra la corrupción. Os propongo aunar nuestras fuerzas para resituar nuestros valores en la vanguardia de nuestro proyecto político. Os propongo que recuperemos la unidad del centro derecha español. Os propongo serviros para que entre todos sirvamos a los españoles. Os propongo un proyecto claro y de futuro para España.

Hoy tengo el inmenso honor de presentarme a la presidencia del Partido Popular. Lo hago con humildad y determinación. Os pido vuestra confianza y  vuestro apoyo.


Y si me  preguntáis qué ofrezco,
Ofrezco un partido ganador y de gobierno.
Ofrezco ilusión, experiencia y victoria.
Ofrezco trabajo, unidad y victoria.
Ofrezco victoria, victoria y victoria.
Muchas gracias a todos.

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