04/09/2017
Opinión

Dasoul y su fantasma

"No podemos cometer el error de no permitirnos cometer errores". En el momento en el que escribo este artículo esa es la frase que acompaña a la última foto que Dasoul ha subido a Twitter e Instagram, días antes de poner a prueba esa teoría con su espantada a última hora en Cuenca por considerar que no había en el recinto Serranía suficiente público para él, ganador de discos de oro y compositor éxitos como ‘Si me porto mal' y 'Pa que bailen en la disco'.

No estoy aquí para hablar de la calidad musical del cantante canario, porque carezco de formación suficiente para impartir cátedra sobre esta materia y porque uno es respetuoso con los gustos de la gente por muy aberrantes que parezcan, aunque sean fans de la tortilla de patata sin cebolla, del Espanyol o de las películas de Adam Sandler. Reconozco que no puedo evitar que se me escape una sonrisa triunfal por el hecho de que Ara Malikian reuniera a más público que Dasoul, pero eso no significa que desde esta tribuna no quiera mandar un mensaje de apoyo a la organización del festival y a todos esos seguidores que acudieron al concierto y acabaron despreciados por el artista que admiraban.

Un día me gustaría entrevistar a algún productor musical famoso y a algún gurú de la radiofórmula para que me explique cómo seleccionan a estos cantantes y cómo consiguen que en cuestión de días pasen de la nada a acumular una horda de seguidores. Supongo que este proceso tendrá similitudes al que en su día aplicaron productores como Phil Spector y Sam Phillips para lanzar al estrellato a la Ronettes y a  Elvis Presley y que no tiene tanto que ver con el oído sino con la agenda de contactos y el olfato para los negocios. Quizás tengan incluso más mérito los productores actuales, capaces de convencer al mundo de que Manel Navarro está llamado al éxito. Spector y Phillips tenían que hacer eso con Tina Turner y Johnny Cash, así cualquiera.

Estos artistas prefabricados en los despachos de las grandes discográficas tienen garantizado un éxito rápido pero tienen también dos problemas. El primero es que en muchos casos se saltan todos los obstáculos que un músico se encuentra  durante el desarrollo de la carrera profesional: la grabación de maquetas en estudios con equipos precarios, los conciertos en salas que apestan a cerveza ante veinte parroquianos que huelen a sudor o viceversa, el amplificador que se estropea antes de las actuaciones, los mangoneos con el caché, el esfuerzo de ahorrar para pagar la gasolina de la furgoneta… Hasta para venir al mundo nos tenemos que manchar de sangre y fluidos, pero en las discográficas paren a músicos que nunca han tenido una arruga en su camisa, algo que es antinatural. El artista que no ha conocido el barro nunca tendrá tablas suficientes para afrontar situaciones adversas, como la de verse en la tesitura de tocar ante una única persona, como le pasó a la banda navarra Berri Txarrak en Nantes. Si Dasoul ha realizado una parte de este recorrido vital, parece que no ha comprendido nada.

El segundo problema que tienen estos músicos es que son fácilmente reemplazables, porque estas compañías son unas productivas fábricas de clones musicales y en  cuanto te descuidas te cambian por otro cantante más joven, más guapo y con más seguidores en Instagram. La profesión de músico de moda es lucrativa pero efímera y en pocos años los focos se apagan. Los más afortunados pervivirán en los karaokes, la megafonía de los coches de choque y en la lista de reproducción de alguna boda o peña de San Mateo. Al resto les espera el olvido, cantar en algún casino, en las fiestas de Carrasclás de la Botija o abandonar la música para siempre y sacarse el Bachillerato.

Del análisis de estos dos puntos se pueden inferir algunas teorías sobre las razones que llevaron a Dasoul a no salir al escenario del Serranía. Una puede ser esa falta de experiencia ante situaciones adversas y el miedo a revelar el truco de magia de su música. El electrolatino funciona bien cuando hay 500 personas bailando, rozándose y segregando feromonas por litros pero cuando solamente hay 50 espectadores se le ven las costuras. Otra posibilidad es que Dasoul no quiso salir al escenario por terror ante la visión de su destino que le iba a mostrar el fantasma de las navidades futuras. ¿Quién podía esperar tanto miedo de alguien que en su Instagram dice que "correr riesgos calculados es la esencia de la vida mi gente (sic)?"

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