11/11/2017
Cultura y Vida

Cuatro vicencianos vinculados a Cuenca son beatificados por su martirio en la Guerra Civil

Más de 3.000 fieles han participado en la ceremonia celebrada en el Palacio de Vistalegre de Madrid en el que se ha beatificado a 56 personas más asesinadas por su credo religioso 

60 sesenta mártires de la Familia Vicenciana asesinados durante la última Guerra Civil española por su credo religioso han sido beatificados este sábado en una ceremonia celebrada en el Palacio de Vistalegre de Madrid. El acto ha congregado a más de 3.000 fieles y ha estado oficiado por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de las Santos, y ha contaco la presencia los arzobispos de Valencia, Antonio Cañizares, y de Madrid, Carlos Osoro.

Entre estos 60 nuevos beatos hay cuatro vinculados cuyo biografía se entrelazó a las tierras de Cuenca. Uno de ellos es el padre Victoriano Reguero Velasco. Su ordenación de ministerios menores se produjo en los años 20 del siglo XX en la capital conquense y tuvo como ministro al entonces obispo de la Diócesis, Cruz Laplana, también martirizado en la Guerra Civil y beatificado en 2017.

Este vallisoletano fue encarcelado en Madrid en octubre de 1936 por militares y milicianos por su condición de religioso y trasladado a la cárcel Modelo, prisión donde se agravaron los sufrimientos por su delicado estado de saludo. El 7 de noviembre de ese año fue fusilado en Paracuellos a los 34 años de edad. 

También en ese municipio madrileño, pero el 30 de noviembre, fue fusilado el hermano Joaquín Zubillaga Echarri, que perdió la vida con 37 años. Este navarro estuvo casi tres lustros en la Congregación de la Misión de los Vicencianos y su primer destino en esa labor fue Cuenca. La Casa Provincial estaba situada desde 1922 en el convento de San Pablo, actual Parador de Turismo. La impronta de esta orden fue tal que, aunque el edificio fue creado por los dominicos, para muchos conquenses sigue siendo "Los Paúles".

Tras su paso por estas tierras estuvo destinado en otros destinos como Nueva York, Potters Bar, Londres, Pamplona y Madrid. Como otros compañeros tuvo que huir del convento a una pensión y de ahí pasó a la cárcel Modelo, su último destino. 

Eleuterio del Castillo, otro de los beatificados este sábado,  Fue ordenado de menores y  de subdiácono en Cuenca por el obispo Cruz Laplana. Fue detenido cuando era subdirector del Noviciado de Hortaleza (Madrid) y trasladado primero a la Modelo y más tarde a una checa de las Milicias del POUM, el partido trotskista. Fue fusilado quince días antes de cumplir los 33 años. Los pmilicianos dieron muerte también a un pariente sindicalista, de la CNT, que había intentado su libertad.

Cuenca también fue destino de Pedro Armendáriz, hermano coadjutor de la Congregación de la Misión, que durante 29 años al servicio de esta orden pasó además por Valdemoro y Madrid. En la la provincia madrileña, en Paracuellos del Jarama, fue martirizado el 28 de noviembre de 1936. Tenía entonces 59 años. 

 

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