24/04/2019
Opinión

Con lluvia o sin lluvia, Jorge

Conozco a Jorge Sanchez Albendea  desde hace mucho tiempo.  Es un   conquense que lleva en la sangre su ciudad  y que sufre durante todo un año por aquello que ha de suceder en apenas una semana. Siete días que transforman no sólo nuestras calles y su actividad comercial, sino cada uno de los hogares que viven su tradición familiar y espiritual de manera muy intensa. Esto es lo que hace tan difícil el ejercer el cargo de Presidente de la Junta de Cofradías, cuyo  actual mandato, renovado en el 2015 por otros cuatro años más, finaliza ahora; a menos que se cumplan  los requisitos del canon 181 del Código Canónico: inexistencia de otra candidatura y aprobación por los dos tercios del censo de electores de la Junta General. Cosa que, a pesar de mi máximo respeto por otros posibles candidatos, deseo fervientemente que suceda y que Jorge, junto a su magnífica  Comisión Ejecutiva, renueve para otro mandato.

No creo que haya  otro cargo en Cuenca más exigente que el suyo; pues hasta que uno no  tiene una cierta edad y  ha vivido un poco,  no se  es  consciente  de las deficiencias urbanísticas de su barrio, de la inexistencia de oportunidades laborales de su ciudad, de la poca inquietud cultural desarrollada en su entorno; y  entonces ya vas manifestando   la poca estima que tienes por el regidor municipal, o autonómico, que de todo habrá. Sin embargo, desde que uno empieza  poco menos que a andar y tu abuela o tu madre te hacen  una  túnica, y sales en procesión de la mano de tus mayores, ya te sientes nazareno, tu corazón habla con la misma emoción que el resto de los hermanos,   y los banceros son tus héroes máximos, las figuras a las que sueñas relevar un día. Y,  desde esa tierna edad y entendible estado emocional,  nos creemos  capaces de examinar cada uno de los preparativos procesionales, y de enjuiciar las decisiones que han de tomarse, de forma inmediata, a lo largo de los desfiles procesionales.

Eso, nada menos que eso, es lo que hace que la figura de Presidente de la Junta de Cofradías entrañe todos los riesgos  del mundo.

Tú puedes decirle a un conquense que ignora  cómo ha de diseñarse  una ciudad, o que es un analfabeto en  los principios básicos de la economía, y, si me apuras, hasta que sus conocimientos de arte son más bien escasos…pero jamás te atrevas a discrepar  sobre normas, estatutos, bandas de música o tradiciones de la Semana de Pasión y sobre  las Cofradías de la ciudad. Porque no sería raro que se  trasladase  la diferencia de criterios  sobre el tema semanasantero  al plano  personal.
De ahí  mi admiración,  respeto y gratitud  hacia Jorge Sánchez;  ya que  no es fácil encontrar la compensación  del  éxito de  las Procesiones de Cuenca con las críticas, discusiones y malas interpretaciones sobre voluntades y formas de hacer.

Y es que, con lluvia o sin ella, a pesar  las inclemencias del tiempo, y también de la especial idiosincrasia conquense,  esta Junta de Cofradías, con Jorge a la cabeza, nazareno entre los nazarenos,  y con el importante y eficaz apoyo  de las diferentes Cofradías y Hermandades,  han   llevado a la Semana Santa de Cuenca a un nivel muy difícil  de superar.

El canon 159 del Código Canónico  establece que  nadie puede ser presentado para un cargo contra su voluntad. No obstante, prosigue dicha disposición, esa presentación sí es factible si el candidato propuesto, al ser consultado sobre su voluntad, no rehúsa.

Sólo soy  alguien que ama su ciudad y el espíritu que inunda estos días de Pasión, pero pienso que,  estando  fuera de nuestro alcance alejar el mal tiempo  cuando las procesiones están programadas, sí tenemos la capacidad de   conservar, mediante la oportuna renovación, a quien ha demostrado ser un extraordinario Presidente de la Junta de Cofradías de Cuenca.

Con o sin lluvia.

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