15/03/2017
Opinión

Carta al consejero de Educación

Estimado Sr. consejero:

Le escribo la presente para darle a conocer, a Ud. y a toda la opinión pública, la torticera baremación de  méritos que, por parte de su Consejería, se ha hecho en el concurso de traslados en relación al apartado atinente a los puestos calificados de difícil desempeño.

Como Ud. bien sabrá, por cada año servido en un centro con dicha consideración, el funcionario de carrera recibe dos puntos, y tal que así, tan fácil de entender, se recoge en el Real Decreto 1364/2010, de 29 de octubre, por el que se regula el concurso de traslados de ámbito estatal entre personal funcionario de los cuerpos docentes. Pero hete aquí que, sorpresa, de dos años a esta parte su Consejería parece empeñada en hacer una rocambolesca interpretación de una norma de tan básico entendimiento, privando a algunos de los trabajadores de Ud. dependientes de unos puntos gravosa y legítimamente ganados, con la excusa, que no argumentación, de no estar prestando este curso servicios en un centro catalogado como tal.

Docentes en comisión de servicios, maestros y profesores con destino definitivo en centros que durante un tiempo dejaron de ser "difícil desempeño" y que ahora vuelven a serlo, funcionarios suprimidos ..., todos ellos se han visto perjudicados por semejante barrabasada. Al uno le han escamoteado dieciséis puntos; al otro, dieciocho; al de más allá, diez. Y los puntos, Sr. Consejero, son años de trabajo: dieciséis puntos conseguidos por ser el centro "difícil desempeño" suponen ocho años de servicio; veinte puntos, diez años. No es, como comprenderá, cuestión baladí.

Como tampoco es ninguna nadería el saber de dónde han salido esos puntos: de prestar servicios en unos colegios rurales agrupados, institutos o centros a los que había que llegar, sí o sí, aunque hubiese hielo o nieve en la carretera; de hacer frente a averías y accidentes sufridos al ir o al venir del trabajo en nuestro vehículo particular; de impartir clase, en fin, en condiciones más que precarias, sin instalaciones deportivas o sin conexión a internet, por citar sólo algún ejemplo; ...

Como le digo, han sido muchos los docentes perjudicados por la interpretación que su Consejería ha hecho del "difícil desempeño", pero me interesa detenerme en un grupo de estos al que el daño infligido ha sido, si cabe, más grave. Me estoy refiriendo a los docentes cuyo puesto de trabajo ha sido objeto de supresión: los suprimidos.

Me imagino que estará de acuerdo en que, usando una terminología actual, los suprimidos son unos damnificados más de los recortes, en tanto en cuanto son unos funcionarios cuyo puesto de trabajo ha desaparecido no por causas subjetivas, como pudiera ser una evaluación del desempeño con resultado negativo. Muy al contrario, la supresión del puesto de trabajo obtenido por concurso obedece a causas objetivas, a una mala planificación de la propia Administración.

Parece lógico, por tanto, que siendo achacable la supresión del puesto de trabajo a la propia Administración, ésta garantice al funcionario afectado todas las condiciones del puesto suprimido, incluyendo igualmente los méritos alcanzados en el mismo. Pues nada de eso. El funcionario suprimido no sólo se verá expuesto, año tras año, a una adscripción provisional que le impedirá, la mayoría de las veces, repetir en un mismo centro o formar parte de un equipo directivo, sino que, con la frívola interpretación de la norma aquí efectuada, la Administración también privará al funcionario de unos méritos, insistimos en ello, justamente ganados.

Se esgrime como defensa por parte de la Consejería de Educación el ser una decisión tomada en Conferencia Sectorial de Educación en Madrid. Pero esta circunstancia, lejos de poder ofrecerse como justificación, lo que hace es poner de manifiesto la despreocupación que Uds. muestran hacia una provincia como Cuenca, tan afectada por los recortes y por las supresiones y amortizaciones de plazas en estos últimos años.

Termino ya Sr. Consejero, y lo hago recordándole ciertas declaraciones grandilocuentes referidas al reconocimiento social y a la dignificación de la profesión docente, palabrería que sin duda empleará en el acto institucional previsto para este viernes, 17 de marzo. Pues bien, este reconocimiento (en especial y en justicia, de sus legítimos derechos) para con sus empleados debe empezar por la Administración misma.
Sin otro particular, se despide de Ud.

Héctor Moreno Cañas es funcionario de carrera del cuerpo de maestros, premio extraordinario fin de carrera en la especialidad de Educación Física, licenciado en Derecho y máster en Derechos Fundamentales y Libertades Públicas por la Universidad de Castilla-La Mancha.

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