14/05/2019
Cultura y Vida

Avalon

Nueva entrega de 'Alajú, morteruelo y rock'n roll'

A Katharine Hepburn, in memoriam

Faunos de las fuentes del hayedo,
ninfas del arroyo claro,
duendes de los sueños del beleño,
hadas del Concilio Blanco,
llorad amargamente su partida
como huérfano estrenado,
que la Gran Dama del Bosque,
la dama áurea del lago,
después de guerrear con el Oscuro,
ha  dejado de sernos a este lado,
y quedamos desvalidos
legiones de sus ahijados.

                             (Ya nunca más hablará su rostro
                             desde la piel del lago ribereño
                             al caminante exiliado de sí mismo:
                             palabras volanderas recorriendo
                             los paisajes de su alma,
                             y el bosque entenebrado que al fin hallan
                             surcado por enjambres de luciérnagas
                             que iluminan las oscuras preguntas).

Ya nunca presidirá
el Concilio de verano
de las dulces hadas blancas
y de los druidas ancianos,
en auxilio de mortales
con sus sortilegios albos.
Ay, nevermore

Faunos del gran hayedo,
ninfas del arroyo claro,
duendes de los sueños del beleño,
hadas del Concilio Blanco,
ángeles de hierro,
desvalidos humanos,
llorad amargamente,
llorad hasta desangraros,
vuestras lágrimas lluevan sobre el bosque,
y germinen brotes raros,
flores de pétalos  pardos.
La dama áurea del lago
en cuya piel esplendía,
desde allá escucha vuestro llanto
y ella os devolverá
ser de su magia los heraldos.
 

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