08/02/2019
Opinión

30 años de un sueño. El sueño Roosevelt

El 8 de Febrero de 1989, hace 30 años, nació un sueño que no es otro que el proyecto Roosevelt.

Este proyecto y esta ilusión nacieron con el objetivo, que no es cosa menor, de defender los derechos de las personas con discapacidad física.

Nosotros quisimos situar el mundo de la discapacidad en un nuevo paradigma, el situar la discapacidad como una cuestión de Derechos Humanos. Pues tuvimos claro que era la única alternativa.

El tiempo nos ha dado la razón y en el 2006 la ONU a través de la Declaración Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad sitúa precisamente la discapacidad como una cuestión de Derechos Humanos

Rebobinando y situándonos en el año 89 uno recuerda como este proyecto nació a contracorriente y con gran resistencia de todo el mundo, incluido el propio colectivo y sus familiares.

Roosevelt es el nadar contra corriente, ser una asociación crítica y muy reivindicativa, con un discurso muy claro y directo, pero fuerte y duro porque así es la realidad. Roosevelt es el trabajo diario por conseguir este sueño desde su libertad, defendiendo siempre unos principios y una filosofía que no es negociable y que tantos problemas nos ha traído en estos 30 años. Siempre hemos defendido que nuestra independencia no era cuestionable y entre nuestra independencia, la ética y nuestros principios siempre los hemos puesto por encima de poder recibir más o menos subvenciones, pues un sueño no es negociable sino deja de ser un sueño y se convierte en otra cosa.

Pasados 30 años el sueño continua, pues todavía no se ha hecho realidad. Un sueño de ver una sociedad inclusiva y para todos. Y ofreciéndoles una igualdad de oportunidades para que cada uno se pueda realizar como persona.

El sueño continúa por que todavía tenemos muchos problemas como:

• Accesibilidad, lo que impide que muchas personas del colectivo tengan muchas dificultades solamente para salir de su casa. Y estamos muy lejos del sueño que sería la accesibilidad universal.
• Todavía sigue habiendo muchos prejuicios sociales.
• Un bajo nivel formativo, pues no más del 3% del colectivo llega a la universidad,.
• Una tasa de paro tres veces superior a la población en general.
• Todavía queda muy lejos el sueño de un ocio para todos y un apoyo importante al deporte para personas con discapacidad.
• También queda muy lejos el sueño de que aquellas personas del colectivo que necesiten ayuda para las ABVD, y que son grandes dependientes, puedan disponer de un asistente personal como alternativa a una institucionalización.

La mujer con discapacidad física es doblemente marginada, quedando muy lejos el sueño de que tenga una igualdad real de oportunidades al resto de las mujeres, pues cualquier tipo de parámetro relacionado con ellas se dispara en negativo, por ejemplo el de la violencia de género siendo en ellas tres veces superior. Que se respete su derecho a ser madre, ya que todavía en ciertos ámbitos se cuestiona su capacidad para ello.

Este proyecto siempre se ha distinguido por querer compartirlo con el resto de la sociedad, ya que tenemos claro que sin la implicación de la misma es imposible conseguir nuestro objetivo.

En estos momentos de reflexión y que tantos recuerdos me vienen a la mente, unos buenos y otros no tanto, también quiero dar las gracias a todos/as aquellos/as que nos han ayudado y que han hecho posible que con su ayuda y nuestro trabajo desinteresado y nuestra ilusión hayamos podido llegar hasta este 30 aniversario. Nuestro agradecimiento a los medios de comunicación que siempre nos han facilitado llevar a la sociedad nuestros objetivos y reivindicaciones, así como darnos visibilidad, lo que nos ha permitido poner en la agenda social y política el mundo de la discapacidad. Un logro que ha conseguido Roosevelt, ya que fue a raíz de su constitución cuando se empezó hablar de este colectivo. Mi agradecimiento eterno a la sociedad conquense, tanto a título de presidente de la asociación como personal, pues siempre hemos sentido y he sentido su apoyo a nuestro trabajo y a nuestra lucha, como lo demuestra que en todos nuestros actos hay una respuesta masiva. Gracias   de corazón y seguir dándonos ese apoyo que tanto necesitamos, pues si bien es verdad que hemos avanzado en estos 30 años no es menos verdad que todavía nos quedan objetivos por cumplir para que los derechos de este colectivo sean respetados en todos los campos y diariamente.

También quiero, en esta reflexión, dirigirme aquellos que por nuestra independencia y de manera sectaria intenta asfixiarnos económicamente para que desaparezcamos porque somos molestos y no saben que Roosevelt precisamente nació para ser reivindicativa, para molestar y para remover las conciencias sociales. Y decirles que hemos hecho bandera de nuestra independencia y la seguiremos haciendo, pues en la lucha esta nuestro triunfo.

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