15/02/2018

"El teatro tiene la ventaja de que no se puede piratear y la gente está harta de lo enlatado"

Ramón Fontserè , director de Els Joglars, asegura que "la realidad nos aporta material constantemente. Lo que pasa ahora en Cataluña es difícil de superarlo"

 

 

 

Imagen: David Ruano

Els Joglars, un grupo teatral que ha alcanzado por méritos propios la categoría de institución cultural, retorna este viernes al Teatro-Auditorio de Cuenca con "Zenit" a partir de las 20:30 horas. Un espectáculo de humor en el que Els Joglars denuncia en qué se ha convertido el periodismo hoy en día, utilizando para ello la sátira y reclamando su papel en la construcción de la democracia, perdido por la necesidad de ganar dinero. Els Joglars se creó en 1961 por Albert Boadella. Tras su retirada en 2012, la dirección de la compañía corre a cargo de Ramón Fontserè.

¿Qué se va a encontrar el espectador que vaya el viernes al Auditorio para ver a Els Joglars?

Un espectáculo singular y original por la manera de ofrecerlo al público, por el tipo de escenografía...El nuestro es un tipo de teatro muy artesanal y muy abierto a todo. pero, sobre todo, lo importante con nosotros es que entendemos el teatro como un juego.

¿De qué trata Zenit? ¿Cuál ha sido vuestro objetivo para llevarla a los escenarios?

Zenit es una reflexión sobre los medios de comunicación. Sobre todo teniendo en cuenta los tiempos actuales y el impacto brutal de las nuevas tecnologías cuya irrupción ha abierto un nuevo frente a la hora de informarnos. En ese sentido, me gustaría hacer hincapié en que Zenit no es un espectáculo maniqueo en el sentido de que hay unos buenos, que son los lectores; y unos malos, que son los medios de comunicación que tratan de engañar al lector.  Más bien la obra es un grito de alerta hacia el lector para que no se trague todo, para que tenga la paciencia de ser capaz, sobre todo ahora que hay tanta información, de poner las noticias al baño maría, en stand by, reposarlas,...Es una paradoja que precisamente ahora cuando encontramos tanta información por doquier, que tengamos que ir con más cuidado. Antes el periódico era un ritual y la información quizás era más elaborada. Ahora, en esa carrera loca por la inmediatez que han emprendido los medios, es cuando se tiene que estar más al loro.

"Es una paradoja que ahora, con tanta información, es cuando tenemos que ir con más cuidado"

¿Cómo llega la obra a Cuenca? ¿Qué balance podéis realizar del tiempo que lleváis representándola? 

Estrenamos en septiembre del año pasado. Por tanto, llevamos ya un año y pico. Hemos hecho ya 63 poblaciones. La verdad es que es un espectáculo en el que la gente lo pasa bien. Y si puedes salir de la sala, al menos, dudando de lo que creías pues estará bien. Nosotros estamos encantados de poder hacer lo que nos gusta, poder vivir de ello y durar tantos años. Creo que en ello influye lo que decía antes. Que entendemos el teatro como un juego. Somos ya talluditos pero aún tenemos esa capacidad de juego.

Lleváis casi 57 años en funcionamiento y sois toda una institución cultural. ¿Cómo conseguís estar tanto tiempo en activo, motivados y de dónde sacáis la inspiración? ¿Compartís la impresión de que la realidad supera a la ficción?

La realidad nos aporta material constantemente. Lo que pasa ahora en Cataluña es difícil de superarlo en teatro. El secreto es que tenemos una exigencia artística muy alta. Los cuatro o cinco meses que nos pasamos ensayando el espectáculo partiendo de cero no son en balde. Eso permite que el espectáculo salga muy bien ajustado y haya una buena comunicación con el público. Esto ha sido la llave. Es decir, el empeño, la obsesión y la ilusión por hacer las cosas todo lo bien que podamos. Hay unos espectáculos más acertados, otros menos,...pero detrás siempre hay una buena cocina. Nosotros vivimos para esto, vivimos para el teatro. Siempre nos quedan ganas para empezar un nuevo espectáculo.

Para vosotros el teatro ahora no estará en crisis. Durante el tiempo que lleváis en activo habréis superado ya cuatro o cinco crisis del teatro...

Cuando decidí hacer teatro de chaval, allí en mi casa, casi me retiraron el saludo porque pensaban que era algo poco serio y... que se encontraba en crisis. Es posible que con los griegos o los etruscos ya estuviese en crisis. Pero con el teatro ocurre aquello que decía Sabina, lo de 'una mala salud de hierro'. Tenemos la ventaja de que el teatro no se puede piratear, es el ritual en directo. Junto con los toros son posiblemente los dos únicos rituales que quedan en directo. Es una ventaja que tenemos y que la gente está también harta de lo enlatado, lo prefabricado.

"Cuando empecé de chaval, el teatro ya estaba en crisis"

Sois una referencia y vuestra experiencia os avala para poder analizar la situación actual del teatro y su futuro.

Quizás el principal problema que afecta actualmente al teatro es que se ha acostumbrado al público a no pagar el coste real de lo que cuesta un espectáculo teatral. Desde la transición Papá Estado ha intervenido en el teatro y hay actuaciones que cuestan 10 euros la entrada. Esto creo que va en detrimento del teatro porque algo por lo que se paga poco pues da la impresión de que no se valora. Para el teatro ha sido perjudicial no pagar el precio real del espectáculo. Una entrada tendría que costar 20 ó 25 euros. Si hubiésemos acostumbrado a la gente a pagar esto, las cosas irían mejor. Ahora vas a taquilla pura y dura porque hay muy pocos teatros que paguen caché. Eso sí, el teatro sigue estando vivo porque hay infinidad de grupos, de actividades...lo que ocurre es que parece que es un voluntariado y de aquellos barros, tenemos estos lodos. Se tendría que haber acostumbrado al espectador a pagar el precio real de la butaca y a considerar el teatro como un arte con una categoría que, a veces,s e echa en falta.

Hablando de Els Joglars es inevitable abordar la situación de Cataluña. La situación por la que atraviesa es de comedia, de tragedia...

Para mí es una tragicomedia. Es decir, hace reir pero es una putada. para todos. Perdemos todos. Y tiene tintes de acabar mal. Ni Ionesco o Kafka. Es una locura total que dura desde 2012. En los últimos cinco años se han dedicado a dividir la sociedad, la empresas se largan...pero la realidad es que hay dos millones de personas a quienes les importa un bledo y siguen apoyándoles. Aunque sigan en el exilio o, mejor dicho, en esa especie de vacaciones pagadas pues no les importa. Al contrario, es como si no hubiera pasado nada. Albert Boadella, mi querido maestro, decía en una entrevista que quizás lo mejor sea que toquemos fondo de una vez por todas.

¿Y dónde está el fondo? Porque parece que ya se ha llegado y todavía degenera un poco más y más...

El fondo puede ser que quienes están apoyando a toda esta gente lo empiecen a pasar mal en sus propias carnes. Este es un movimiento de cierta clase media que pueden aguantar y lo toman como una cosa de fiesta, alegría, buen rollito y tal...que es como para echarte a temblar. Pero tampoco el Gobierno central está haciendo gran cosa. Están burruciegos. En 1934 hubo el golpe de Estado de Companys y metieron a todo el Gobierno en la cárcel y fue la República... ¡la República!

"Tenemos pensado llevar al teatro la situación de Cataluña tomando como referencia al pintor Santiago Rusiñol"

¿Cómo cambia la perspectiva con el tiempo, no? Figuras como Albert Boadella o Joan Manuel Serrat eran hace años señas de identidad del catalanismo y ahora son criticados por 'centralistas'...

Albert Boadella en 1980 montó la operación Ubú a Pujol, ya le caló...El origen de todo lo que está ocurriendo ahora en Cataluña es Ubú, es Pujol...lo que él diseñó entonces. Pujol es quién creó los fundamentos de todo esto por venganza, porque no quería que le quitasen el cortijo...yo qué sé. Es quien lo creó piedra a piedra. Eso sí, con la complicidad del señor González, Aznar y de Rodríguez Zapatero. Qué señor tan torpe ZP capaz de decir que 'aprobaré lo que apruebe el Parlamento catalán'. Eso es abrir la caja de Pandora. Es barra libre.

¿Tenéis previsto abordar este asunto desde un punto de vista artístico, trasladar a uno de vuestros espectáculos la situación actual de Cataluña?

Pues por ahí andamos, tomando la figura del pintor Santiago Rusiñol, que fue un bohemio hijo de la burguesía catalana a principios del siglo pasado, que representaba una Cataluña abierta, amable, solidaria, sexual...que se opone a la Cataluña de ahora supremacista, perdonavidas, insolidaria...A través de este personaje queremos presentar estas dos Cataluñas. Por ahí van los tiros.

¿Y tu faceta como actor en qué momento se encuentra después de haber interpretado al fundador de la Falange, a Franco...personajes 'contundentes'?

Son papeles magníficos. También he representado al anarquista Durruti. Como decíamos antes se trata de jugar. Sánchez Mazas, un Papa, Franco, Durruti son registros muy interesantes para un actor como hacer de Dalí, Pla, Pujol...son juegos que me divierten y con los que disfruto mucho.  Siempre encuentro algo a lo que agarrarme. El día que no encuentre placer pues lo dejaré.

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