19/08/2018

"Echo en falta en Cuenca una sala de teatro para hacer cosas de pequeño formato"

Entrevista a Pilar Martín, directora de la compañía Palanka Teatro y de las II Jornadas Nacionales de Formación Escénica Cuenca a Escena

Pilar Martín

Nacida en Bilbao, la actriz y directora teatral Pilar Martín lleva una década asentada en Cuenca, donde con el paso de los años ha ido haciéndose un hueco hasta conseguir lanzar su propia compañía, Palanka Teatro y unas Jornadas Nacionales de Formación Escénica que del 5 al 8 de septiembre celebrarán su segunda edición.

"Llegué de Bilbao a Caracenilla un mes de octubre y el padre del alcalde me decía que yo no aguantaría hasta Navidad"

¿Cómo llega Pilar Martín a Cuenca?

Yo siempre había vivido en Bilbao y como le ocurre a muchas personas a veces tienes ganas de cambiar de aire y salir de tu zona de confort. Una persona de Bilbao trabajaba en un hotel rural, me dijo que era un lugar bonito y me animó a probar, que incluso podía encontrar trabajo fácilmente. Me gustó y decidí quedarme una temporada.

¿Le costó adaptarse al cambio?

Al principio echas muchas cosas de menos, desde el paisaje hasta el ritmo de vida. Venía de una gran ciudad y acabe en un pueblo pequeñito, Caracenilla, en el que en invierno había cincuenta habitantes. Llegué en octubre y recuerdo que el padre del alcalde, dueño de la quesería La Ermita, me decía que yo no aguantaba hasta Navidad. El Día de Reyes vino y me dijo "¡Oye vasca, tengo que darte la mano!" para felicitarme. Cuesta el cambio, pero me vine después de una reflexión profunda. Si esa persona que me invitó hubiera estado en otro sitio igual hubiera acabado en otro sitio, pero las cosas fueron transcurriendo y está claro que me adapté, porque en octubre van a hacer diez años que estoy en Cuenca.

¿Pudo hacer teatro desde el principio?

Yo al principio venía quemada con el tema del teatro. Había estado más de 20 años, con algunos parones en Bilbao. Estuve diez años con mi compañía pero también con otras personas. Yo quería encontrar un trabajo, estar tranquila, vivir en un ámbito más rural... Al final fueron surgiendo cosas. Me propusieron dar clases de teatro a gente de la tercera edad en el centro Dos Ríos de Cuenca y ahí me entró otra vez el gusanito. Empecé a conocer a gente de otros grupos de Cuenca y a colaborar con ellos.

¿En qué momento decide lanzar su propio proyecto?

Después de colaborar con otras compañías, hace cinco años contacto con la gente del colectivo Lamosa. En principio me hicieron una propuesta para dar un curso de txalaparta, un instrumento autóctono del País Vasco... ¡Aquí ha venido Kepa Junquera a Estival gracias a Marco Antonio de la Ossa y algunos miembros de la Banda de Música de Cuenca pudieron tocarla con él!... El curso al final no salió, pero tras hablar con ellos de que había estudiado arte dramático, de mi formación y de mi experiencia teatral de largo recorrido en Bilbao me proponen como alternativa dar un taller de iniciación de teatro. Yo ya había dado clases en Bilbao durante muchos años y nos lanzamos. El primer año el curso salió bastante bien, pero Lamosa es un colectivo que diversifica mucho, pelea en muchos frentes y entendí que priorizar mi curso era complicado para ellos. Al año siguiente decido hacerlo por cuenta propia.

¿Qué formación tiene?

Yo me he formado en la primera escuela de arte dramático estilo 'Esad' de Bilbao, que era la Escuela de Teatro de Basauri, que desapareció. Luego estuve en una compañía propia de teatro de calle que tuvo mucho éxito en Bilbao. Y me he formado con muchos monográficos y cursos intensivos: he trabajado con Álex Angulo, me he formado en mimo, clown, esgrima teatral... Después el cuerpo me pidió una formación más reglada y entré en la BAI, el Instituto Vizcaíno del Teatro. Tras obtener todo este contenido pedagógico de mis inicios, que para mí es lo más importante, empiezo estudios con la compañía Gaitzerdi, en la que está Kepa Ibarra, al que trajimos en Cuenca y tuvo mucho éxito. Son una compañía muy investigativa, muy experimental para su época, del estilo La Fura dels Baus... Ahí aprendí mucho y me picó el gusanillo para seguir formándome.

"Todo en Cuenca va despacito hasta que la gente te conoce"

¿De dónde viene el nombre de Palanka Teatro?

Cuando llegué a Cuenca estuve trabajando con Rafa Gascón, de El Canto del Gallo, con un montaje que hacíamos para el programa Talía de Diputación. Dos de las personas que estábamos en este proyecto decidimos registrar la asociación 'Palankarte' porque en ese momento, ilusa de mí, había pensado hacer talleres y cosas en un espacio que había cogido. Todo en Cuenca va despacito hasta que la gente te conoce, no es como en una gran ciudad en la que sin conocerte excesivamente la gente participa si le parece  interesante. En ese momento el colectivo no salió adelante, pero después recuperé la asociación y nació Palanka Teatro, que coge el nombre popular de mi barrio en Bilbao.

¿Qué caracteriza a tus clases?

Mis clases son una especie de cóctel, no sigo una línea pedagógica concreta: Stanislavski, Layton,Grotowski... Es una mezcla de lo que he aprendido y de mi prisma personal. Mi trabajo siempre se basa en el autoconocimiento corporal y vocal, la creatividad y el descubrimiento desde la improvisación. Creo que es una plantilla buena para trabajar, porque en la improvisación no hay nada escrito y aunque a veces te puedas quedar en blanco, cuando pillas el mecanismo de trabajo es fácil, porque no tienes límites. Así vas activando a la gente para hacerles que se suelten y disfrutar haciendo lo que se pase por la cabeza. En nuestro curso de Iniciación trabajamos desde un punto de vista muy lúdico para que la gente se vaya soltando y se sientan cómodos para, más adelante, ser generosos y compartir cosas. Ayúdame y te ayudaré, que decía mi profesor George Laferrière, precursor del Match de Improvisación en Quèbec. Fomento mucho el grupo y el trabajo de investigación, improvisación y buscar aspectos del trabajo que no sean habituales.

"Estamos intentando afianzar el proyecto para intentar trabajar por nuestra cuenta, sin peticiones ajenas"

¿Cada año tiene nuevos alumnos o hay gente que repite?

Nuestro Laboratorio de Experimentación Teatral es lo que llamamos nivel 1, el curso de iniciación. Este será el quinto año y hemos tenido suerte porque siempre ha salido grupo. Es genial porque conoces a gente nueva y eso enriquece mucho el proyecto. Es cierto que muchas veces luego, por temas personales, de trabajo o de gente que se va a estudiar fuera, hay alumnos que no pueden continuar al año siguiente. Pero hay gente que lleva conmigo desde el principio y que ha repetido varios años en mi curso de profundización. Es bastante probable que hagamos un tercer nivel con la gente que lleva más tiempo y está más involucrada y colabora activamente con la compañía de Palanka Teatro.

¿En qué punto está Palanka Teatro como compañía teatral?

Como compañía llevamos tres años, eso es muy poco tiempo. Estamos intentando afianzar el proyecto para intentar trabajar por nuestra cuenta, sin peticiones ajenas. Hasta ahora hemos estado trabajando mucho por encargo de proyectos que nos proponen, juntamos a la gente que está disponible y se prepara un montaje, como ha ocurrido en este caso en el desfile de las fiestas de San Julián, en el que estrenamos el montaje 'Sportísimo'. Es bonito aunque es muy costoso, porque no es algo que ya tengas montado, tienes que hacerlo al detalle para la persona que te contrata. Este año queremos afianzarnos como compañía estable y trabajar desde nuestro punto de vista personal. Como directora artística de Palanka siempre planteo que sea un trabajo muy colectivo, que todo el mundo pueda proponer ideas y valorar si son viables o no. Queremos empezar un trabajo de investigación para ver donde tenemos que poner las farolas que alumbre nuestro camino. Aparte de que podamos hacer cosas externas de la compañía, eso está claro que sabemos hacerlo y creo que no lo hacemos mal. Me refiero a que no salvamos el papel sino que intentamos hacer un trabajo riguroso y profesional. Eso está afianzado, ahora tenemos que investigar para ver hasta donde vamos y qué estilo vamos a tener como compañía.

"El sueño de Zóbel nos puso como referencia gracias a esos muñecos gigantes que ya forman parte del imaginario de la ciudad"

¿Fue un punto de inflexión para la compañía ganar el premio del XX Aniversario de Cuenca como Ciudad Patrimonio con el montaje 'El sueño de Zóbel'?

Puede ser. El premio Más Patrimonio era apetecible, con una dotación económica para poder proponer algo de envergadura. Como cualquier compañía cuando comienza, nuestro patrimonio no era demasiado grande... Era también el aniversario del Museo de Arte Abstracto y la idea vino a partir de ver en La 2 el documental 'Colgados de un sueño', que habla del nacimiento del museo. Me encantó, es una maravilla y para el que no lo haya visto se lo recomiendo. Pensé que sería bonito aunar en un espectáculo el XX Aniversario de Cuenca como Ciudad Patrimonio con el aniversario del Museo de Arte Abstracto. Quería destacar a Zóbel como mecenas y a Gustavo Torner, que fue el que dirigió el asunto convenciéndole y hacer un pequeño homenaje con una puesta escena original, porque trabajamos con unas caricaturas que Zóbel hacía en sus viajes y que no son demasiado conocidas. Creo que 'El sueño de Zóbel' fue un pelotazo, el vídeo que grabamos el día del estreno tuvo casi 8.000 reproducciones y dimos entrevistas en medios nacionales. Creo que pusimos color a las mañanas de los meses de verano en los que realizamos el espectáculo.  Ahora estamos haciendo mucho interior pero para mí el teatro de calle, que en su día tuvo mucho auge, se ha quedado un poco... Es una práctica teatral que me encanta porque es muy interactiva con el público. 'El sueño de Zóbel' nos puso como referencia gracias a esos muñecos gigantes que ya forman parte del imaginario de la ciudad. Ahora los tenemos descansando un poco, pero lo bueno es que son muy 'potatos', como decimos en la compañía y se pueden costumizar muy fácil, son pura artesanía de gomaespuma. En navidades igual tenemos alguna sorpresa con este tema para el encendido de luces.

"Esperamos que el encendido de la luz de la Navidad perdure en el tiempo"

¿Hay algún montaje del que se sienta especialmente orgullosa?

Para ser una compañía que va a hacer cuatro años, que es una trayectoria corta, estamos muy orgullosos del proyecto de formación que tenemos en la ciudad y del certamen de dramaturgia, que es el broche final de los talleres y de las jornadas. Pero a título personal yo estoy muy contenta de un proyecto que propusimos al Ayuntamiento, que es el encendido de luces de Navidad. El primer año hicimos una pequeña prueba y gustó mucho, tanto al Equipo de Gobierno como al resto de concejales que vinieron. Al año siguiente lo hicimos al final de Carretería, contando con la colaboración del colegio de La Paz. Se disfrazaron todos los niños y lo llamamos 'La Luz de la Navidad llega a Cuenca'. El año pasado fue la eclosión, fue abierto a todo el público, vinieron muchos niños disfrazados de ornamentos navideños y dimos un concierto con los Palankitas, que es otro proyecto que ha nacido ha partir del encendido de la Navidad. Estamos muy contentos de que el Ayuntamiento creyera en nuestro proyecto y que se vaya afianzando como un evento que la gente va tomando como algo propio. Esperamos que perdure en el tiempo y se mantenga como actividad  prenavideña.

"Los dramaturgos y dramaturgas que envían han ganado nuestro certamen de textos teatrales son autores emergentes"

Otro de los proyectos de Palanka Teatro es el certamen nacional de textos teatrales...

Lo he comentado en alguna entrevista en la radio... Yo sufro mucho insomnio por mis épocas de trabajo en la hostelería y ya que no duermo intento hacer algo operativo. En mis talleres en Bilbao intentaba que los alumnos demostraran lo que podían hacer y al final del curso siempre se hacía una pequeña muestra. Estaba dándole vueltas el primer año para  ver cómo resolver esa muestra final y me di cuenta de que en Cuenca había algún certamen de novela negra, de poesía, de narrativa histórica pero nada relacionado con el texto teatral.  Pensamos que podía ser una buena opción si recibíamos un cierto número de obras de calidad, para poder tener un espectro amplio en el que elegir. Mucha gente me dijo que no iban a mandar nada si no había dotación económica y el primer año llegaron setenta y pico obras. ¡Nos quedamos asustados! El premio es la representación del texto en el Auditorio de Cuenca. Agradecemos mucho a la Fundación de Cultura y el Auditorio que nos cedan este teatro, tener un A-1 te da unas posibilidades técnicas muy interesantes. Recibimos obras de gran calidad, nos costó decidir. A lo largo de los años el certamen ha seguido creciendo. Los dramaturgos y dramaturgas que envían son autores emergentes, que están publicando y ganando muchos certámenes y en ese aspecto estamos muy contentos.

¿Es un proyecto difícil?

Es costoso, porque esto lo haces prácticamente por amor al arte. El certamen se convoca en octubre y hay que leerse todas las obras. El proceso de puesta en escena también tiene su dificultad, pero merece la pena. Este último año llegaron ya cerca de 100 obras, siempre hemos ido creciendo pese a los pronósticos de gente un poco agorera que siempre negativiza los proyectos antes de comenzarlos.

¿Como directora qué significa tener la oportunidad de estrenar en el Auditorio?

Es una responsabilidad. Hay que tener en cuenta que mis actores y actrices son gente que se está formando, no son profesionales y hacen un esfuerzo increíble que hay que agradecerles.La mayor responsabilidad la tengo ante el autor o autora que haya ganado y es hacer algo que verdaderamente les guste. Es su regalo, su premio del certamen. Actuar en el Auditorio impresiona, con 700 localidades que de momento no llenamos... ¡Ojalá algún día! Para mí es una ventaja, tiene posibilidades técnicas y escénicas que en otro sitio no tendríamos, aunque sea un poco impresionante para los alumnos.  Le comentaba a la concejala de Cultura, Marta Segarra, que echo en falta que hubiera en Cuenca una sala de teatro con menor capacidad, igual con menos recursos técnicos, para hacer cosas de pequeño formato. No hay otros espacio que no sea el Auditorio para hacer actividades que en un espacio menor quedarían igual de bien.

¿Se le ocurre algún sitio?

Con Marta hablábamos de que se podría adaptar Aguirre, que sería una opción interesante con una inversión económica pequeña. El Auditorio al final se satura porque todos los eventos de cualquier tipo se realizan allí, muchas veces porque no hay otro espacio. Yo agradezco mucho tanto a la dirección como a los técnicos del Auditorio que nos ayuden a levantar el telón.

"El año pasado hicimos las jornadas con poco apoyo, casi autogestionadas y salieron bastante bien. Este año ya hemos recibido más apoyo institucional, pero poco más"

Dentro de muy poco se celebrarán las II Jornadas de Formación Escénica Cuenca a Escena. ¿De todos los proyectos este es el más complicado de sacar adelante?

Los primeros años del Laboratorio de Experimentación intentábamos complementarlo con monográficos y al final hacíamos casi uno al mes: teatro de calle, esgrima, doblaje... Al final era demasiado trabajo y demasiado dinero montar un monográfico cada mes y pensé que podía ser interesante aglutinar todos esos pequeños cursos en una semana y abrirlo no solamente a la gente de Cuenca, que tengo que decir que con las artes en general y con las artes escénicas en particular está superinvolucrada y hay muchas personas que hacen teatro como los alumnos de la Escuela Municipal de Patricia González, sino también a alumnos de fuera. El año pasado lo intentamos con poco apoyo, autogestionado y salieron bastante bien. Este año ya hemos recibido más apoyo institucional, pero poco más. El proyecto es demasiado grande y entiendo que hay que diversificar las ayudas porque hay otros que también merecen apoyo. Tenemos muchos profesores, la mayoría de fuera y el coste económico es elevado y el de gestión brutal. Nosotros terminamos las jornadas en septiembre del año pasado y a finales de octubre ya estábamos organizando las de 2018. Son meses de trabajo, de contactar con los profesores, informar a los profesores, publicidad... Hay mil ámbitos de producción, no solamente es contratar al profesor.

¿Ganan dinero con las jornadas?

No buscamos sacar una rentabilidad económica, aunque a Palanka Teatro le vendría bien porque acabamos de coger un local que nos está suponiendo un gasto interesante. Todo el dinero que teníamos lo hemos invertido para arreglarlo y falta mejorar el aspecto técnico, que es mucho dinero. Pero no buscamos que sean rentables sino que sean viables: que se puedan pagar los cachés de los profesores sin problemas, los gastos de dietas, que dispongamos de dinero para la producción... Si no tuvieramos ayudas deberíamos subir las matrículas para no tener que ir haciendo cábalas y jugar al tetris. Pero es un proyecto bonito, la gente salió muy contenta; los profesores que  estuvieron el año pasado repiten y hemos intentado traer a gente tan buena como la de la primera edición. Es mucho trabajo y desgasta pero estamos contentos. Ojalá consigamos que poco a poco tenga una proyección nacional para que no se esfume.

"Intentamos que la oferta pedagógica de las jornadas sea lo más amplia posible, que recorra diferentes espectros de las artes escénicas para que cualquiera encuentre su espacio"

¿Qué novedades traen?

Este año como novedades viene  Raúl Beatmac, que va a dar un curso de Interpretación Teatro Musical. Él tiene un teatro en Madrid y es un tío que sube vídeos virales a Youtube. Y luego traemos a un señor de la escena y de la cinematografía como Ramón Barea, Premio Nacional de Teatro que va a cumplir sus bodas de oro metido en la piel de mil personajes. Su curso de Interpretación ante la Cámara está a tope. También vienen por primera vez Virginia Imaz para impartir el curso de clown y Borja  Ruiz de Kabia Teatro para dar Movimiento y Composición Escénica.

Uno de los profesores ganó el Certamen de Textos Teatrales Cuenca a Escena.,,

En las jornadas intentamos que la oferta pedagógica sea lo más amplia posible, que no sea solamente interpretación, que recorra diferentes espectros de las artes escénicas para que casi cualquiera encuentre su espacio. Por eso el curso de Luis Fernando de Julián, que fue el ganador del II Certamen de Textos Teatrales y está catalogado como uno de los 14 emergentes contemporáneos. No para de escribir y no para de ganar premios y es relativamente joven. Ahora parece que se está poniendo de moda la dramaturgia y hay gente interesada en escribir. La obra de nuestra ganadora de este año, Laura Aparicio, iba a ser prologada por José Sanchis Sinisterra y no pudo ser porque estaba preparando su discurso por el Max de Honor. Debo decir que a todos los profesores tengo que agradecerles que vengan de Cuenca y que ajusten su caché lo más posible porque creen que el proyecto lo merece.

¿En general son cursos para profesionales o para todo tipo de personas?

Las personas que se están formando en teatro van a tener un interés directo en los cursos que damos, pero hay otros que por curiosidad personal pueden apuntarse. Como los que da Juan Carlos Garaizabal sobre la voz, que como él dice siempre no es solamente patrimonio de los actores y de los cantantes. Todos hablamos, todos nos comunicamos. A la gente que le gusta escribir le puede venir bien dramaturgia. Y hay gente que se lo quiere pasar bien, sin más y para ellos está el curso de Raúl Beatmac, que es puro placer y divertimento. Si te gusta el cine tienes a Ramón Barea. Si te gusta el clown a Virginia Imaz. E igual hay gente  que quiere saber algo más de cómo conducir una investigación teatral y para eso tiene los cursos de Borja Ruiz y Juana Lor de Kabia. Hagas teatro o no, te puede interesar algo de lo que proponemos.

¿Hay algún curso en el que estén volando las plazas?

En el de Ramón Barea no quedan y no sé si voy a poder ampliarlo dos plazas más. De Raúl Beatmac quedan plazas pero se llenan a bastante velocidad. Y en el de Miedo Escénico de Juan Carlos Garaizabal quedan plazas pero pedimos a la gente que no se espere porque son muy limitadas. Puede ocurrir que algún curso no se resuelva porque la gente se apunta en el último momento.

¿Y sus clases de Palanka Teatro cuando empezarán?

La matrícula la lanzaremos a principios de septiembre, casi al mismo tiempo que las jornadas, porque queremos empezar un poquito antes para que el curso no coincida con el montaje del auditorio. Probablemente las clases de iniciación empiecen el 25 de septiembre.

 

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