14/07/2019

"Cada persona tiene algo que contar y cada historia nos elige para ser contada"

Entrevista al actor y dramaturgo Javier Liñera, profesor de Teatro y Memoria en las III Jornadas de Formación Escénica Cuenca a Escena, que se celebrarán en septiembre

Javier Liñera

El actor y dramaturgo Javier Liñera atraviesa por un gran momento profesional que le permite seguir acumulando encargos y recibiendo reconocimientos públicos y premios que contribuyen a seguir desarrollando su labor. También desarrolla su faceta como pedagogo actoral con cursos como el que impartirá del 4 al 7 de septiembre en las Jornadas de Formación Escénica Cuenca a Escena, que llevará el título de Teatro y Memoria. En esta entrevista hablar sobre su trayectoria y sobre ese curso para el que todavía quedan plazas disponibles y que forman parte de unas jornadas en las que también estarán Carmelo Gómez y Emi Ecay, Denise Despeyroux, Alexis Díaz Pimienta, Yolanda Bustillo, Raúl Beatmac, Miguel Martins Pessoa y Luis Fernando de Julián.

¿Está recogiendo ahora lo sembrado con el éxito de Barro Rojo, obra por la que fue nominado a los Premios Max y que trajo al Auditorio de Cuenca en 2018?

Un poco por todo. Por Barro Rojo, por los años estudiando dramaturgia y por el trabajo realizado. ¡Yo pensaba que íbamos a hacer seis bolos de Barro Rojo y al final he perdido la cuenta! Me ha dado pie a entrar en las redes teatrales de las diferentes autonomías y la candidatura a los Premios Max me ha permitido seguir escribiendo. Sin Barro Rojo tal vez no lo hubiera hecho de la misma manera.

¿Se siente ahora más cómodo en la faceta de dramaturgo que en la de actor?

Estoy más cómodo y tranquilo como actor, porque aunque tú decides cosas te encuentras en un marco en el que tienes otra persona delante dirigiéndote. Como dramaturgo no hay comodidad, en primer lugar porque cuando escribo entro en un estado febril. Tienes que estar decidiendo qué hacer, cómo vas a contar la historia, cómo se va a entender... Lo que sí que es verdad es que me apasiona escribir, encontrar maneras de contar historias y de narrar. Es apasionante.

"Me encantan los hermanos Cohen y Tarantino y en 'Tendríamos que haber empezado de otra manera' quería abordar ese terreno"

Una de las obras en la que ha estado implicado recientemente es 'Tendríamos que haber empezado de otra manera', una comedia negra que hace con Ékoma teatro.

Este proyecto surge porque me seleccionaron en un taller de nuevas dramaturgias de la Capitalidad Europea de la Cultura de San Sebastián en 2016. Es una comedia negra que tiene de trasfondo la memoria histórica. Quería irme a otro género diferente a Barro Rojo. Me encantan los hermanos Cohen y Tarantino y quería abordar ese terreno. Estoy muy contento porque he podido hacer una comedia que creo que funciona bien y que está bien hilada, es como un thriller en el que el espectador al principio no sabe nada y se va enterando poco a poco de la historia. Buscaba que cada diez minutos hubiera un giro dramático, que todo cambiara y que fuese como una espiral de violencia en la que la comicidad está implícita. Estoy contento también porque le pedimos a Pablo Molinero de los Corderos, conocido ahora por la serie de televisión ‘La Peste', que nos dirigiese y nos dijo que sí. 

Cambia de género pero el asunto de la memoria vuelve a estar ahí, como en Barro Rojo.

Sí, de trasfondo. Es lo que motiva a uno de los personajes, la consecución de lo que le pasó a uno de sus abuelos. Pero no es como en Barro Rojo, que es la primera capa de la obra. Simplificando mucho, es como un 'Hamlet' venido a menos.

También firma '¿Qué fue de Ana García?', obra que ha sido representada por la compañía joven de Pabellón 6 de Bilbao y en la que has trabajado con Borja Ruiz y Juana Lor de Kabia Teatro.

Me llamó Borja Ruiz para ver si quería participar. Juana y yo nos animamos y barajamos varios temas en los que todo el rato estaba implícita la violencia. Al final yo propuse una estructura dramatúrgica, teniendo siempre en cuenta de que, como el elenco iba a ser de jóvenes, el texto tenía que estar enfocado en ellos. Empecé a investigar hasta completar esa estructura, añadiendo el material que me daban ellos, de tal forma que hay cierta autoficción. En la obra rondan la violencia y la muerte pero desde otro punto de vista. Quería tratar la violencia que se ejerce a los cuerpos periféricos, teniendo en cuenta que en el centro está el hombre blanco, heterosexual y occidental y en la periferia las mujeres, gays, trans... Estoy contento con el texto y la editorial Antígona ha querido publicarlo y hacerme un contrato de tres años, lo que ha sido también un espaldarazo.

¿Cómo ha sido la reacción del público?

Lo primero es que se ha llenado cada una de las funciones y en todas han levantado al público. He disfrutado mucho en el trabajo con Borja Ruiz y Juana Lor.

¿Está escribiendo ya otra obra?

Estoy con una cosa rápida para la que me han llamado, la estructura de una obra de calle y me pondré después a escribir. Tengo un par de ideas en la cabeza. Quiero volver a trabajar con Ékoma y tenemos que decidir qué queremos llevar adelante.

¿Cuándo comienza su trabajo como dramaturgo del laboratorio Rivas Cheriff?

Imagino que nos llamarán y tendremos que ver si podemos, porque el año que viene se ha llenado de trabajo y no sé bien cómo lo voy a hacer. Este laboratorio te permite acudir a diferentes encuentros y talleres. Están también los encuentros con la escena, en los que trabajan textos con actores y actrices en las tablas. Estuve muy contento cuando me seleccionaron, porque no considero que lleve una gran trayectoria como dramaturgo y como actor. Es un reconocimiento a lo que vas escribiendo y eso a veces me pone muy contento y a veces me supera.

"La formación me da mucha responsabilidad y respeto, pero yo lo doy todo y aprendo mucho de lo que veo"

¿Le gusta la formación?

A la hora de dar clases voy con pies de plomo, porque dar formación me da mucha responsabilidad y respeto; pero yo lo doy todo y aprendo mucho de lo que veo, de cómo se enfrentan los alumnos a los ejercicios y al trabajo. Me encanta ver cómo hay una superación en el propio trabajo.

En el caso de su curso en Cuenca, impartirá algo que ha llamado 'Teatro y Memoria', en el que utilizará su propia experiencia en Barro Rojo.

Es un ejercicio que me pidieron en unos cursos en Utebo y en Jaca. En Barro Rojo lo que hice es utilizar el material histórico que  ya tenía por un tema relacionado con los gays y los campos de concentración y a partir de eso empecé a hacer una ficción. Eso es lo que quiero hacer en Cuenca a Escena, tomar como referencia la ciudad  y las personas que participen en el curso para reunir historias y ficcionarlas. ¿Cómo hice eso en Barro Rojo? No lo hice escribiendo, sino en las tablas. Improvisaba con diferentes materiales, hacía ejercicios para poder ver con qué historias podía contar. Trabajaba con canciones, con el espacio, en los que hubiese varios personajes y no solo una cosa narrativa, con los mitos... El objetivo es, con todas estas herramientas y teniendo en cuenta el espacio y la palabra, crear al final del curso una o varias historias.

"Investigaré sobre Cuenca con un plano más general y luego desde puntos cardinales"

Es una propuesta que le implica a usted como profesor, que va a tener que investigar sobre Cuenca, algo que no es frecuente cuando uno va a dar a un curso a una ciudad que no es la suya.

En Utebo también me pasó lo mismo. Tuve que investigar por qué se llamaba Utebo, la historia del pueblo, sus personajes históricos... Lo mismo haré con Cuenca, primero con un plano más general y luego desde puntos cardinales. Siempre me llevo sorpresas y me voy a sitios que no son los que esperas. A veces porque te vas a un momento histórico y trabajas sobre él. Yo me acuerdo de que en Utebo estuvimos trabajando mucho sobre la apertura del centro comercial Alcampo. Resulta que el día que se abrió fue el 23 de febrero de 1981, el día del golpe del Estado de Tejero. ¡No pensaba que trabajaríamos sobre ese tema y aún sigo trabajando para investigar qué es lo que sucedió ese día en el pueblo!

La otra parte la pondrán los alumnos, que tendrán que aportar también sus ideas y sus recuerdos.

Sí, hasta el punto en que uno quiera y esté preparado. Los alumnos pueden poner sobre la mesa todo el material que quieran, que luego puede ser ficcionado de tal manera que desaparezcan las personas. También puede haber espejos, crear la misma situación de otra manera, para que cada persona que ponga algo en el escenario tenga la comodidad de que eso está ahí bien. Hay gente que se desnuda más, otra menos, lo que importa es que todo el mundo esté lo más cómodo posible y no se sienta hostigado.

"Las canciones recorren nuestra historia y están en nuestro ADN"

Pide a sus alumnos que vengan con canciones preparadas...

Sí, porque es una manera de llegar a las atmósferas históricas desde otro sitio. Las canciones recorren nuestra historia y están en nuestro ADN. Por eso son importantes, porque no solamente recrean el espacio sino la historia en cada uno de los que la cantan.

Es un curso en el que trabaja a la vez con la creación de historias y la interpretación.

Sí. Yo siempre hago al inicio un calentamiento físico y vocal. Yo soy actor y mi trabajo en Barro Rojo estuvo muy basado en la interpretación y también en el uso de la palabra, del cuerpo y de la imagen. Esas herramientas son las que se van a usar en el curso. En cuanto al texto, vamos a hacer esquemas, no habrá un texto definitivo y todo habrá que ponerlo en escena.

¿A qué tipo de alumnos recomienda este curso?

Yo lo dejo abierto tanto a gente que quiera acercarse al trabajo de interpretación y al dramatúrgico como a actores y actrices que quieran crear su propia pieza. También a gente que le interese la historia y el teatro. En algún taller hemos tenido profesores que aprenden a trabajar elementos históricos con sus alumnos y ponerles a funcionar en diferentes papeles. Es también para gente que está empezando a trabajar con su propio texto.

¿Qué le gustaría que quedara en sus alumnos cuando hayan pasado los cuatro días de curso? ¿Qué es lo mínimo que les pide?

Me encantaría que se fueran con un boceto para contar algo. Cuenca será el eje vertebrador pero si hay una historia de una persona que quiere contar algo, esté relacionado o no con Cuenca, soy muy permeable. Cada persona tiene algo que contar, cada historia nos elige para ser contada. Por lo menos espero que se lleven a casa esas pequeñas herramientas necesarias para poder narrarla.

En realidad, al haber alumnos de toda España en las jornadas, se van a reunir distintas historias que se enriquecerán unas con otras y que tendrán puntos en común.

Exacto. Y esos puntos en común pueden ser lo temporal o hasta las personas. A veces los alumnos hablan de sus abuelas y podemos unirlas todas en un personaje único. En Barro Rojo la historia del tío no es su historia, sino pequeñas historias que conforman el personaje.

¿Qué le parece el resto del elenco de Cuenca a Escena?

¡Maravilloso, cuando lo vi pensé que igual iba yo como alumno! Es un elenco supercompleto y es un honor compartir cartel con Denise Despeyroux, con Yolanda Bustillo, con Nani de Julián... Es un placer. Y tengo ganas también de conocer Cuenca, porque me han hablado de que nos van a hacer un 'tour' por la ciudad y que para comer es maravilloso. ¡Tengo muchas ganas!

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